La suave brisa del viento arranca algunas hojas a los arboles, la suave música del viento acuna con dulzura a cada ser que se encuentre en ese momento en el exterior. Sin embargo, parece que la felicidad momentánea que ese pequeño vendaval le brinda, no es capaz de llevarse toda la amargura de la joven que se encuentra tumbada sobre su cama y con un libro en blanco entre las manos:
-¿Qué esperabas exactamente?-resuena una molesta voz en su cabeza-¿Qué serías capaz de librarte de todas tus preocupaciones y miedos con solo escribirlas y dejar que se las lleve el viento?
-Y aunque lo hubiera creído se ve que no funciona, sigues aquí-le responde ella con un suave gruñido.
La voz ríe de forma burlona antes de convertirse solo en un eco y desaparecer por completo de la atormentada mente de aquella que vive en la soledad. Porque, tal y como ella ha pedido tantas veces, esa falsa gentileza que todos muestran por fin se ha ido. Ahora solo está ella, ella y todo su dolor, ella y todo el tiempo del mundo, ella y todos los libros que deseé leer. Ya no hay miradas reprobatorias, ni tiene que notar el "Me has decepcionado" de su madre cada vez que abre la boca, incluso si no pronuncia palabra esa frase sigue puesta en el inicio de la garganta, y sigue grabada con fuego en la mente de quien la recibió. Ya no hay más burlas de parte de sus compañeros, ya ninguna de sus amigas le daría la espalda por sus extraños gustos. No ahora que disponía de todo el tiempo del mundo y de todo el espacio que necesitara.
Pero, ¿Por qué no es feliz? Toda ella sigue sufriendo el tormento de la soledad, toda ella sigue notando la mirada reprobatoria en su nuca, aquella asquerosa frase sigue grabada en su memoria y amenaza con continuar en el mismo sitio en el que está, como si siempre hubiera estado agazapada y esperando el momento oportuno para aparecer.
Ojala se limpiaran las telarañas de los recuerdos de su memoria para así poder continuar con su mente vacía de dolor, ojala aquella voz que empezó a resonar cuando el tiempo dejo de correr se callara para siempre o se quedara afónica tras gritar el último de sus satíricos comentarios, no es hasta entonces que lo ve claro.
Ella quería ser felicitada, ella quería ser amiga de alguien, ella quería que alguien la mirara a los ojos y le sonriera, ella quería ser importante para alguien. Ella ansiaba demasiado, tanto que por fin alguien escucho sus deseos de desvanecerse para siempre, aunque no con el final esperado. Lo que significaba que aquella voz se regía por ella, habitaba en ella y era parte de ella, por fin había descubierto como librarse de ella y como devolver la felicidad a todos.
Se puso en pie y colocó bien una taza de té que había volcado cuando el tiempo había dejado de fluir entre sus dedos; cogió unas tijeras de colores alegres y corto con esmero su muñeca, escuchaba a la voz gritarle y rogarle que parara, algunas con voz lastimera, otras veces tratando de asustarla pero, ninguna funciono.
Cuando el flujo del tiempo recupero su normalidad, fue como si ella nunca hubiera existido, nadie se percato de una habitación llena de libros y cuadernos escritos en una casa unifamiliar ya que, donde se encontraba la entrada, había solo una pared blanca. Nadie se percato del sitio vacio, al lado de la ventana, al fondo de la clase.
Nadie noto que en el mundo, había desaparecido alguien, tal y como ella supuso que ocurriría.





















